Lección inaugural: una explicación del poder político del narcotráfico

Por: Andrés Felipe Tobón Villada. Estudiante de noveno semestre de Ciencias Políticas

El profesor Gustavo Duncan, en su lección inaugural a la Semana del Politólogo del semestre 2012-1 titulada Oligopolios de coerción: Una explicación del poder político del narcotráfico, hizo una exposición magistral acerca del papel del narcotráfico en la transformación de las estructuras sociales y políticas colombianas.

La conferencia comenzó con una exposición comparativa referida a una de las contradicciones internas del narcotráfico, en función de la dinámica dual de las empresas capitalistas legales en clave de trabajo y capital. Así, expuso cómo el narcotráfico, siendo una empresa capitalista eminentemente ilegal, se podía entender no desde una división entre trabajo y capital, sino más bien desde la dialéctica de las rentas de producción, por un lado, y las rentas de protección por el otro. En este mismo sentido, exponía que tal dialéctica tiene lugar precisamente porque, si bien es cierto que trabajar para el narcotráfico es comparativamente más rentable que trabajar en empresas legalmente constituidas, al mismo tiempo el riesgo de efectivo beneficio es cada vez más alto ya sea por posibilidad de muerte, por encarcelamiento, pérdida de la mercancía, entre otros. Esta situación supone por tanto la necesidad de disminuir tales riesgos, elemento que desde la misma economía criminal narcotraficante se trata en función de las rentas por protección dirigidas a esa disminución.

Aclarada la dinámica de funcionamiento de las empresas criminales narcotraficantes, el profesor Duncan dio paso a la respuesta a la pregunta por el cómo de esta búsqueda de reducción de los riesgos. Así pues, explicó que tal respuesta está  dada en clave de creación de poder efectivo desde dos líneas. La primera se refiere a la creación de aparatos armados propios que, de alguna manera, llegaron a convertirse en Estados de facto locales. La segunda a la posibilidad de negociación de las empresas narcotraficantes con la clase política, dada en clave de intervención y corrupción. Frente a esta situación y atendiendo a la dinámica del negocio del narcotráfico, expuso que este requiere de un marco supuestamente contradictorio puesto que, para existir y producir requieren de un Estado débil, no moderno, pero para que tengan lugar las transacciones de capital, es necesario un Estado fuerte y modernizado. Es precisamente, atendiendo a esta problemática, que el narcotráfico logró ubicarse en un punto medio de aprovechamiento de la variable geográfica del Estado, fuerte y débil en ciertos puntos geográficos.

Con todo, explicaba el profesor que la dinámica de transformación del orden social y político que traía consigo las transacciones de capital del narcotráfico, era más evidente en aquellos sectores en donde la presencia del Estado era nula y la población poco numerosa. Por tanto, las consecuencias del poder del narcotráfico, si bien dado en clave monetaria y de comercio en principio, se transformaron paulatinamente hasta ubicarse como regulador eficiente de la justicia, como policía de facto de estas poblaciones.

Para concluir su conferencia, el profesor Duncan explicó que, empero en las empresas narcotraficantes no se encuentra el grueso de la población colombiana, la cantidad de personas vinculadas y, por tanto, la extensión del negocio sí ha sido suficiente para influir en las estructuras sociales y políticas, no solo de pequeños municipios, sino también de clases sociales. De manera simultánea a esta aclaración, señala que han sido precisamente estos elementos los que despertaron el Estado colombiano y lo han constituido. Que ha sido en el marco de la lucha contra las drogas y contra los grupos armados ilegales que han coaptado el monopolio de la coerción encontrado por Weber en el Estado, que el estado colombiano se entiende en continua formación, esto es, como un Estado que se aleja de las concepciones fallidas con las que se le quiere vincular.

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