Continuando con mis reflexiones sobre los modelos un computador por estudiante, los primeros días de mayo, tuve la fortuna de “celebrar” junto con docentes, rectores y organizaciones de apoyo con un proceso de reflexión sobre los aprendizajes de pilotos 1:1 en Escuelas Normales Superiores en Colombia, donde se buscó identificar aquellos aprendizajes que deben ser insumo para la toma de decisiones relacionadas no solo con el tema de escenarios tecnológicos, sino con estrategias de sostenibilidad. Algo que escuche decir durante una charla de María Teresa Lugo, me llamó especialmente la atención, qué tal pensar en una escuela WIKI? Esto implicaría una dinámica casi impensable en las estructuras organizativas actuales… podremos reajustar las horas de clase? ¿Podremos pensar en proyectos y problemas en lugar de temas y clase de ….? ¿Serían los estudiantes los gestores escolares? ¿Cómo evaluarían los profesores los aprendizajes? En fin, un sin numero e interrogantes tendrían que ser abordados y además desde nuevos paradigmas. Este tema esta pendiente…
Si bien este post, no hace referencia a los temas del curso DocTIC, si he querido registrar este momento de mi despegar en un mundo tecnológico, conectivo y lleno de retos. En relación con la experiencia del curso abierto DocTIC, me ha causado impacto el ver en la lista de participantes tantas personas interesadas y además registradas en un periodo de tiempo relativamente corto (unas tres semanas?)… El curso realmente es abierto!
Este aspecto del volumen de información que puede producrise me inquieta un poco, ya que la metodología del curso colaborativa y reflexiva, con una disponibilidad de mas de 70 blogs de participantes será todo un proceso de aprendizaje no solo por la variedad de aportes y comentarios que pueden lograrse, sino también por la experiencias misma de un curso con tantas personas (en procesos virtuales, por lo general no hay grupos de mas de 25 o 30 personas por tutor…).
Un segundo aspecto que quiero destacar, se relaciona con las metas que me propuse durante un taller realizado a comienzos de año y cuya finalidad era reflexionar sobre las posibilidades de las tecnologías en los procesos educativos, y como parte de esta actividad revise de nuevo toda la gama de servicios que nos ofrece la Web 2.0, y pensé que la gran dificultad no esta en comprender sus potencialidades y posibilidades educativas, sino en ponerlas en
práctica, cosa que ya no me ha sido tan sencilla. Aún así al realizar las actividades iniciales del curso DocTIC, veo que he progresado bastante en el uso de estas herramientas y servicios, cosa que me da una cierta confianza para enfrentar este reto, sin embargo cada día me hago la misma pregunta ¿cómo gestionar eficazmente toda esta información que me llega e incluso la que alcanzo a producir? Aunque he hecho esferazos en tratar de construir mi PLE, no lo he logrado aún… una de mis tareas pendientes!
Intenté participar en el seminario virtual Webinar 2010 sobre modelos 1 a 1, que se llevo a cabo durante una semana entre el 28 de octubre y el 5 de noviembre pasados, y digo participar porque definitivamente se requeire mucho mas que buena intenciones para sacar provecho de una actividad como esta. El volúmen de material – charlas, documentos, experiencias, foros y diálogos con los conferencistas – para una semana es reealmente abrumador. Sin embargo de manera muy juiciosa me di a la tarea de escuchar las charlas y visitar los casos de implememtacion de modelos 1 a 1 (variso casos colombianos), con el ánimo de poder establecer elementos que me permitieran analizar éste modelo tecnológico con fines investigativos y de proyección. Charlas como la del Dr. Severin, me ponen a pensar en cual es realmente el valor agregado de los escenarios tecnológicos como el de 1 a 1… a diferencia de otros modelos como un pc en aula, o aulas móviles. Así que las preguntas siguen rondando mi mente cuando de esta iniciativa de 1 a 1 se trata.
Hasta hace poco mas de tres años, con escenarios tecnológicos como las aulas de informática y luego las aulas móviles en las escuelas, los impactos en el aprendizaje – en áreas disciplinares – no han sido significativos. Me pregunto que tanto estan influyendo los modelos tecnologicos en estos resultados, o si la cuestión está mas encaminada a la poca creatividad e innovación con que orientamos el aprendizaje.
Diferentes estudios sobre modelos tecnológicos como las aulas móviles y el 1 a 1, lo que si demuestran es que se producen cambios significativos en aspectos relacionados con lo social, con la autoestima y otros aspectos como las relaciones familiars en quienes se involucran efectivamente con estas inciativas, pero no se observan resultados importantes en el desempeño académico de los estudiantes que puedan atribuirse al uso de TIC. Por me sigue rondando la pregunta …. ¿Cual es el valor agregado de los modelos 1 a 1, en relación con otros modelos de acceso a tecnoloía como las aulas móviles por ejemplo?
* ¿Qué es esto de Webinar? Seminario en la Web…interactividad…
Aunque he tenido un poco abandonado este blog, en mi mente se mueven de manera algo atropelladas diversas ideas, experiencias, reflexiones e incluso cuestionamientos acerca de las generaciones bicentenario y los retos que como docentes y orientadores del aprendizaje debemos enfrentar.
En las últimas semanas charlas como la de Javier Firpo, Alejandro Piscitelli y Jamil Salmi, realizadas en EAFIT, me dejan inquietudes, muchas ideas y grandes retos. Algo bien importante con lo que me he identificado completamente tiene que ver con la propuesta de competencias de p21, la importancia de volver a las actividades de mucha práctica en donde la experimentación recobra sentido en el proceso del aprendizaje significativo, y en tercer lugar los retos que implica asumir el reto de querer ser el mejor… institución de talla mundial, lo que me ha llevado a dinamizar nuevamente la reflexión sobre la relación educación – tecnología y sus implicaciones multidimensionales.
Entre los muchos sentidos y significados con que se emplea el término “curriculum”, yo defino el curriculum en el sentido de proyecto, de plan de acción que media entre los grandes principios e intenciones educativas que la sociedad y el sistema educativo definen y la práctica educativa que lleva a un aprendizaje real. El curriculum como proyecto debe enlazar las intenciones educativas con las acciones pedagógicas, traducir las orientaciones generales de los sistemas educativos en prescripciones concretas sobre qué enseñar, cuándo y cómo hacerlo y sobre cómo ir comprobando mediante la evaluación, si las intenciones educativas se traducen en los resultados de aprendizaje esperados.
Desde esta concepción de currículo, la evaluación forma parte entonces imprescindible del proyecto curricular y debe estar a su servicio, no puede ser tratada como un elemento externo, adicional al proceso de aprender, por el contrario es la que debe orientar el proceso de enseñanza y debe hacer posible que el aprendiz identifique sus progresos cognitivos. La evaluación se refiere a un conjunto de actuaciones que cumplen dos funciones de especial relevancia desde el momento en que un proyecto curricular se pone en operación en un contexto dado: ajustar progresivamente las acciones pedagógicas a las características y necesidades de los estudiantes y su contexto y determinar si se han logrado o no, y en qué medida, los resultados de aprendizaje y formación propuestos.
Tradicionalmente se ha dado mayor relevancia a la segunda de estas funciones, mientras la apuesta por desarrollar capacidades de autorregulación de los aprendizajes rescata la función de la evaluación como acción reguladora del proceso de aprender, como la más relevante de los componentes del currículo al pretender que en el estudiante como principal gestor de su propio aprendizaje, se active en primera instancia la auto-reflexión sobre lo que aprende, cómo lo aprende y cómo puede optimizar sus competencias como aprendiz.
Desde esta perspectiva de la evaluación, el promover aprendizajes en diferentes ambientes o entornos de aprendizaje, sean estos mediados o no por tecnologías, la evaluación se constituye en el factor crítico del proceso de enseñar y de aprender.