“En Jardín no queremos plata, queremos vivir bueno”

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Esa opinión de un habitante del municipio de Jardín no es aislada: representa el sentir de cientos de habitantes de esa localidad del Suroeste de Antioquia. Allí, numerosas personas se oponen a un proyecto de minería de oro en la región.

En Jardín crece la tensión por las exploraciones mineras. En esta marcha de comienzos de 2012, habitantes aseguran que no permitirán empresas multinacionales en su territorio. / Video tomado del canal Tu Destino Jardín, en YouTube

Texto y fotos de Manuela Velásquez Osorio

mvelas32@eafit.edu.co

A través de marchas, cabildos abiertos y una alta participación en las redes sociales, los habitantes de Jardín han expresado su rechazo a proyectos de gran minería en jurisdicción de ese municipio.

“Aquí sembramos plátano, café, lulo y tomate; además tenemos el turismo. No queremos la minería porque no la necesitamos. Fuera de eso la plata no se queda aquí, se la llevan las multinacionales”, dijo Juan Rodrigo Piedrahíta, un habitante de este municipio que no cree en la explotación minera, quien explica que “aquí la gente no deja que se metan con el pueblo”.

La preocupación de los habitantes de Jardín comenzó a finales del 2011 cuando divisaron un helicóptero que sobrevolaba el municipio con un extraño artefacto. Pronto se enteraron que se trataba de un magnetógrafo, un aparato que sirve para detectar señales magnéticas de las rocas y que permite, por ejemplo, saber si hay minerales como el oro.

La aeronave cumplía un contrato con la empresa minera Júpiter S.O.M. Fue en ese preciso instante cuando se encendieron las alarmas. Realizaron entonces una marcha el 8 de enero de 2012 con el lema: “Podemos vivir sin oro, no sin agua ni tierra”.

La posible contaminación de las aguas con minerales como el cianuro, usado en la explotación de oro, tiene preocupados a los habitantes

Estudios realizados por la Universidad Nacional demostraron que el Suroeste antioqueño es rico en oro, cobre y cromo, lo cual lo hace atractivo para las empresas multinacionales que están presentes en el país aprovechando el impulso de la “locomotora minera”, una política económica que viene promoviendo el Gobierno Nacional.

Los municipios de Támesis, Jericó, Caramanta y Pueblorrico también se encuentran en una situación parecida, puesto que tampoco comparten la iniciativa de la explotación minera en gran escala. Por ello concejales y alcaldes se han pronunciado sobre el tema y han dado a conocer su desacuerdo.

Movilización ciudadana

Al descontento de algunos líderes se suma en especial el de los habitantes de Jardín, quienes ya se han reunido en varias ocasiones para rechazar la explotación minera en su municipio.

La preservación del bello paisaje de esta región es otro motivo al que apelan quienes se oponen a la minería.

Incluso en mayo realizaron un cabildo abierto en el que solicitaron la exclusión de la minería como actividad económica en el plan de desarrollo municipal.

El hambre de riqueza y el respeto por la tierra entran en debate. Mientras se otorgan hectáreas de exploración, los jardineños insisten en que no necesitan de la minería, puesto que su economía ya está bastante consolidada como para destruir el territorio en busca de minerales.

Temor por el futuro del agua

Los empresarios de la industria piscícola temen que con la minería se contaminen las aguas y sus negocios se acaben.

José Fernando Velásquez, propietario de la truchera Agua Vida, ubicada en la vereda Quebrada Bonita, reconoce que los estudios realizados por algunas multinacionales dan muestra de la riqueza que contienen los suelos.

Sin embargo, resalta que el municipio se ha destacado por el turismo y la piscicultura y que, como se sabe, la minería contamina las aguas, lo que significaría el fin de la industria pesquera que tanto lo ha caracterizado.

La preocupación se acrecienta pues según el subsecretario de Desarrollo Rural y Medio Ambiente de Jardín, Germán Buitrago, ya se entregaron tres títulos para explorar a las empresas Anglo Gold, Gold Corp. y Cambridge Mineral Resources.

No obstante, el Concejo del municipio discutió un proyecto de Acuerdo en el cual se crea la protección especial del territorio y se prohíben algunas prácticas que requerirían de licencias ambientales.

Lo cierto es que la población jardineña no se resiste: afiches, marchas, reuniones y una intensa participación en las redes sociales dan muestra del inconformismo de estas personas, lo cual no solo representa un obstáculo para cualquier proyecto de explotación minera, sino que defienden el sentido de pertenencia hacia su localidad.

Por el momento todo está en veremos, puesto que las exploraciones están en la etapa inicial y aún no se conocen determinaciones formales que aprueben o desaprueben la industria minera en esa parte del Suroeste antioqueño.

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