Con dibujos y anécdotas el currículo cobra vida

Docentes analizando flujo de información en su clase

“Dinámico, cambiante, que no para”, dijeron algunos docentes de la Universidad EAFIT cuando se les preguntó por el significado de la palabra “vivo” al comienzo del taller “Oportunidades de la tecnología en el aula de clase”, el primero de nuestra ruta de formación dentro de la estrategia Currículo Vivo, realizado el 19 de marzo de este año.

Para lograr que los ambientes de aprendizaje en la academia adopten características como las que ellos mencionan, que estén «vivos», Currículo abre espacios y propone actividades que ayuden a los docentes a reflexionar sobre su labor, a aprender a aprender, y a explorar metodologías de enseñanzas pertinentes a los objetivos y competencias que esperan desarrollar a lo largo de sus cursos.

Para este taller en específico, contamos con la ayuda de Diego Leal, asesor externo de la Línea en Investigación en Informática Educativa (grupo que investigación que lidera la estrategia), quien es experto en el tema de uso de TIC en ambientes de aprendizaje. Según él el objetivo del taller fue:

“Propiciar un reconocimiento tanto del entorno personal, el ambiente personal de aprendizaje, como de lo que ocurre en un curso que “yo dicto”, que cada uno de ellos (los docentes) dicta, para luego imaginarse cómo se puede enriquecer eso con el uso de la tecnología”.

Para llegar a estas reflexiones, Diego comenzó el taller haciendo un recorrido por su vida, partiendo de los cuestionamientos acerca de cuál era la información que recibía y cuál era la que él creaba.

Recordando su infancia, narró su experiencia como un niño receptor, influenciado por la radio, la televisión, sus profesores, las cartillas de lectura y sus amigos; cuya primera actividad intelectual se concentraba en copiar directamente de los libros o del tablero.

A medida que Diego fue creciendo, aparecieron nuevos elementos en su entorno, como el Internet, otros libros, documentos, amigos diferentes y otros profesores. Sin embargo, todavía no era mucha la información que él producía y que compartía. Es en 2007 cuando se atrevió a compartir su saber y sus opiniones, a través de su blog personal.

Para él, estos elementos de los que recibe información y saber, y en los que puede incluso intervenir e interactuar, constituyen su “ambiente personal de aprendizaje”. Los docentes participantes tuvieron la oportunidad de pensar sobre sus ambiente de aprendizaje personal, y los plasmaron en esquemas como el siguiente:

Ambiente personal de aprendizaje

Qué es lo que propicio en mi clase

Después de hablar en parejas sobre dichos entornos, viendo las diferencias y similitudes, se pasó a la reflexión sobre el flujo de información en el aula de clase, tanto en la relación docente-estudiante, como en las relaciones que se dan entre estudiantes.

Así Diego, retomando de nuevo su experiencia personal como docente, habló de cómo en un principio él estaba en el centro del flujo de información, dictando clases magistrales, mientras los alumnos realizaban algunos trabajos en equipos, o se compartían sus notas de clases, esporádicamente.

Entonces, habló de otras herramientas con las que empezó a experimentar, como chats entre los miembros de la clase, blogs para cada uno de los estudiantes, cosas que le ayudaron a provocar un cambio en los flujos informativos y en las relaciones, cada vez más interactivas y más cruzadas.

Los docentes también tuvieron la oportunidad de dibujar el flujo de información de sus clases, pensar en cómo cambiarlo, enriquecerlo.

Flujo de información en clase

Internet, ese invento demoniaco

Después de esto, discutieron sobre el Internet, sus pros, sus contras, su forma de intervenir en la educación y en la vida. “Sería el fin del mundo cuando colapse Internet”, dijo uno de los participantes al hablar de la dependencia a la red en la vida cotidiana.

Con relación a esta dependencia y la aparente adicción de los usuarios, otro profesor narró como una vez escuchó que un padre de familia se refería al Internet como algo “diabólico”, pero en su opinión el problema no es Internet si no los hábitos, el uso que se le da a la herramienta, y el poco control que ejercen sobre el tiempo que invierten sus hijos en un computador, aunque para él “esa es una ola que no se puede detener”.

El Internet “no es neutro, porque ocasiona cambios en el entorno”, afirmó Diego Leal, quien dice que sin esta red no podría consumir toda la información que consume diariamente.

Tras revisar en equipos algunas herramientas que pueden encontrar en la Web para su uso personal o para las clases, que sirven para: subir material multimedia, trabajar de manera colaborativa, compartir presentaciones, encontrar documentos académicos, entre otros; los docentes quedaron con el compromiso de elegir una de ellas, de usarla en su clase, para analizar su experiencia en un próximo encuentro de Currículo Vivo.

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